Me encantan los paseos fotográficos.
En ciudades o pueblos, buscando escenas donde la arquitectura o el estilo
de vida son los protagonistas, pero sobre todo en el campo.
La Naturaleza es para mí la mejor fuente de inspiración, transmite calma,
autenticidad y nos regala postales tan entrañables como la de estos pequeños
terneros pastando y mamando libres con sus madres y el resto del rebaño.
Auténtico slow life que refuerza mi deseo de volver a la vida de pueblo,
de campo, alejada de las prisas y el estrés de la gran ciudad.
Este anhelo de regreso a lo natrual no es nuevo, incluso en épocas anteriores
en las que la vorágine urbana no existía... “Ser uno con todo lo viviente, volver,
en un feliz olvido de sí mismo, al todo de la naturaleza” (Hölderlin dixit).
Y no se trata sólo una cuestión de edad, explicable por la necesidad de un ritmo
más tranquilo y consciente tras una agotadora vida urbana.
Son cada vez más los jóvenes que optan por la vida natural, retirándose a
espacios rurales y optando un un lifestyle más sostenible, ecológico y menos
consumista, sin renunciar por ello a los avances que el desarrollo y las nuevas
tecnologías han conseguido para facilitar nuestra vida.
Ejemplo de ello son algunos blogs que están entre mis preferidos y que os
aconsejo visitar porque siempre son relajantes e inspiradores: Jonna Jinton,
De momento, en mi caso, pequeñas escapadas al campo, como la que hoy
comparto con vosotros: un precioso día en la Sierra de Madrid disfrutando
el comienzo de la primavera.
comparto con vosotros: un precioso día en la Sierra de Madrid disfrutando
el comienzo de la primavera.
Más adelante sueño con un auténtico retorno a la vida rural y campestre que
ya estoy ideando y casi saboreando.
ya estoy ideando y casi saboreando.
Os deseo un feliz comienzo de semana.


























































