Mostrando entradas con la etiqueta Mis pequeños tesoros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mis pequeños tesoros. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de marzo de 2016

Herencia



No suelo postear los sábados pero no he querido dejar de felicitar a todos
los padres en su día y, obviamente, al mío en especial.

En casa somos atípicos para los regalos en fechas señaladas, sobre todo mi
padre que, como os he comentado en alguna ocasión, es un tipo raro y no
espera ningún detalle en aniversarios y celebraciones, más que nada porque
no sabe el día en el que vive según el calendario establecido.

Él tiene su propia dinámica del tiempo que nosotros ya conocemos y
establecemos por épocas de "fiebres": la fiebre de la lectura, de la pintura,
del grabado, de la caza, de la política, la religión... 

Es entonces cuando él espera que le "regalemos" aquello que necesita o busca y
hay que hacerlo raudos porque puede ocurrir que el momento fiebre pase y,
entonces, para qué.

No es fácil de explicar pero os voy a contar una anécdota que os hará entender.
En una de sus etapas obsesivas por la filosofía y la política, me llama por
teléfono a la una de la madrugada: "Nena, necesito que me busques en la
biblioteca unos libros y si no los tenéis averigua dónde conseguirlos y me los
mandas enseguida: ¡apunta!...".

Y me veis apuntando los datos de los libros que quiere, sin rechistar porque
ya lo conocemos y es incapaz de entrar en razón en momentos como ese.
¿Alguien dijo Quijote?. ¡Exacto!!!!!

Al día siguiente busco los libros y consigo todos menos uno en la biblioteca
en la que trabajo. El libro que no encuentro empiezo a buscarlo online. Está
descatálogado pero descubro un ejemplar en una librería de viejo de
Bilbao. Lo pido.

Es un libro raro, Diario del Conde Ciano, yerno de Mussolini, cuya primera
edición en español es de 1952 (después, en el año 2004 se publicarían los
diarios completos pero mi padre me los había pedido unos años antes).

Mando a mi padre los libros que consigo y espero que me envíen el que
adquiero online. El libro me llega en una semana y tardo dos más en visitar a
mis padres. Llego entusiasmada y deseando darle a mi padre el hallazgo.

Cuando se lo doy mi padre pregunta qué es... ¿Estás segura que yo te
había pedido ésto?... ¡Lo había olvidado totalmente!!! Ya tenía su cabeza
inmersa en otro tema del que, por supuesto, quería hacerme partícipe.

Así es él, único, espléndido en muchas ocasiones, inaguantable en otras,
pero siempre excepcional.

Recuerdo a mis amigas del colegio mayor: "Tienes un padre fantástico".
Había venido a Madrid y nos había invitado a cenar en el Café Gijón, por
ejemplo, y a la cena seguía una de esas tertulias de intelectuales que
han hecho famoso el establecimiento. Pintores, escultores, literatos y
nosotras allí con la boca abierta...

Como diría mi madre, "fantástico diez minutitos, luego insufrible".
Y aún así superquerible... Siempre ha sido un niño grande...

Y volviendo al Día del Padre y al tema de los regalos, recordé que hace dos
veranos convencí a mi hijo Javier para que me acompañara a la Facultad de
Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid a ver una antigua
prensa para grabar litografías que mi padre donó a la universidad tras
"curarse de su fiebre del grabado".

Aunque trabajo en esta universidad nunca me había acercado a verla y
pensé que sería buena idea hacer una visita para que Javi la viese y tomar
unas fotografías que enseñarle a mi padre, quien no había vuelto a la facultad
después de donarla y desconocía dónde la habían puesto y qué uso se hacía
de ella.


Aquí está, expuesta en el segundo hall de la facultad.

Se trata de una pieza de comienzos del siglo XX, fabricada por Paul

Shniedewend & Company que mi padre había adquirido en Valencia 

que utilizó hasta la saciedad para hacer litografías propias y grabar

planchas de artistas amigos.


Precisamente dos de ellos, Antonio Guijarro y Dimitri Papagueorguiu,
profesores de la Facultad de Bellas Artes complutense, lo convencieron
para que donara el tórculo de grabado puesto que ya apenas lo usaba.

Cuando finalmente se decidió a hacerlo, mi padre sólo pidió que le permitieran
grabar sobre la prensa el nombre de las artes gráficas que había creado para
mis hermanos y así se hizo: Gráficas Núñez Infante.


Cuando mi padre adquirió el tórculo aún no había internet y sólo pudimos
averiguar a través de fuentes impresas que se trataba de uno de los tres
ejemplares catalogados en el mundo.

Ahora, justamente hoy para hacer este post, me he puesto a investigar y son
algunos más los ejemplares conocidos.

La prensa de mi padre tiene una placa dorada en el frontal que no 

tienen las otras y en la que se lee Klimsch & Co Frankfurt, una

empresa alemana dedicada al procesamiento de imágenes para su 

impresión cuyo creador fue uno de los artistas litógrafos más 

importantes, fundador del Klimsch lithographische Kunst-Anstalt

en Frankfurt.


Así pues la prensa fue fabricada en USA, se trasladó a Alemania para ser
utilizada por los Klimsch, viajó hasta el estudio-taller de un pintor valenciano,
pasó por el estudio de mi padre en Ciudad Real y acabó en la Ciudad
Universitaria de Madrid.


Una historia larga y llena de viajes la de esta prensa de grabado que ha
debido dar vida a maravillosas obras de arte.

Las que yo conservo de mi padre y de pintores amigos están guardadas
desde que me mudé pero tengo intención de desempolvarlas y exponerlas
en casa. Entonces os las mostraré.










Javier estuvo inicialmente contemplándola mientras yo le iba contando la
historia de la prensa, pero la revolución que supuso la imprenta ha quedado
obsoleta para él y su generación...

Pudo más el móvil al que se entregó totalmente mientras yo me dedicaba a
tomar fotografías del tórculo.


Quiero acabar el post con una dedicatoria: "A mi padre, que nos dejará
la mejor de las herencias: inquietudes éticas y estéticas".
 También a mi madre que, como hormiguita, ha hecho posible los excesos
de mi padre.

Hoy es, además, su aniversario de bodas, cincuenta y cuatro años juntos.
Felicidades a mis dos soles, parafraseando a Daudet en sus Cartas desde mi
molino, una de las obras preferidas de mi padre.

Un pequeño trocito de esa herencia pasará también a las nuevas generaciones
de artistas gracias a esta prensa y no puedo sentirme más orgullosa.

¡Gracias, papá!

El post de hoy es mi regalo para ti.



viernes, 18 de marzo de 2016

Teñir antiguas servilletas de damasco en colores actuales * DIY



A la tendencia de vestir las mesas de manera ecléctica, con piezas diversas de
distinta procedencia, se ha sumado la de dar toques de colores actuales a
las antiguas servilletas de damasco con iniciales, consiguiendo mesas
llenas de magia y color que nos hacen evocar preciosos bodegones.

En casa conservamos mantelerías de damasco heredadas de las tres titas
solteras que criaron a mi madre, tres amplios ajuares bordados con las
respectivas iniciales que mi madre se ha negado a tener guardados y ha
utilizado frecuentemente.

Algunas mantelerías se han estropeado por el uso y de ellas quedan únicamente
servilletas sueltas que he querido actualizar dándoles un toque de color.



Aprovechando los sobres que me sobraron de unos DIY que realicé hace
tiempo con Tintes Iberia, he dado color a dos servilletas.

Mezclando azul celeste con verde pistacho conseguí un color azulón muy
actual que aporta un aspecto totalmente renovado a una de las servilletas
antiguas.


Siguiendo las instrucciones de los tintes se consigue un resultado uniforme y
duradero. Es conveniente planchar la prenda después de recibir el tinte para
fijar aún más el color.

Yo planché la servilleta cuando aún estaba bastante húmeda lo que, por otro
lado, favorece el planchado de este tipo de piezas de antiguo hilo de holanda
natural.

Añadiéndole un sobre de tinte rojo a la anterior mezcla azul/verde conseguí
un tono rosado con el que dí color a una servilleta adamascada que adquirí



Me encantó el resultado y monté una pequeña mesa para dos utilizando
como base el mantelito de damasco en tono celeste con iniciales bordadas
que también traje como souvenir de París.





En un momento y sin apenas coste he conseguido dar un aspecto renovado y
actual a estas dos servilletas que alegrarán cualquier mesa.

Un DIY frugal para compartir en los findes de Marcela Cavaglieri donde me
voy rauda a empaparme de más inspiración.


¡Feliz fin de semana pre-Pascua!


viernes, 3 de mayo de 2013

El séptimo cedro





El cedro deodara es mi árbol preferido.

Por su madera rojiza y fragante.

Por sus altivas ramas en la cúspide

vencidas por el peso hacia su base.



El séptimo cedro de la cuesta que sube desde Ciudad Universitaria a Moncloa es,
por razones sentimentales, "mi cedro". Mío y de alguien más, alguien que ya no
está aquí y que hubiera cumplido 51 años, alguien muy importante en mi vida.

Hace ya años le pedí a mi padre que pintara "mi cedro". Para ello le entregué
una fotografía y un poema que escribí, sabiendo que de ese modo conseguiría
plasmar en el lienzo la esencia del árbol. Y, por supuesto, lo consiguió.

Hoy quiero compartir con vosotros ambos, el cuadro y el poema.





Águilas al viento sobre las copas de los cedros
Águilas desafiantes
Águilas escorzadas

Uves de alas de águila son tu venganza

Tú águila
Tú cedro
Tú inmenso cielo
Tú siempre
Tú vuelves
Tú alma








miércoles, 20 de marzo de 2013

Huevera







Hace mucho que tengo esta huevera de cartón.
La traje de Italia antes de que en "el mundo crafts" 
se convirtieran en icono.

Sin marcas comerciales, sin código de barras, etiquetas...
Solo una frase en el interior de la tapa explicando las 
bondades de la tierra de Trentino
para producir buenos huevos.


Me resultó tan natural y evocadora...







En ella guardo algunos huevos decorados.


Los de las imágenes corresponden a la primera 
Pascua con mi hijo Javier.

Aclaración: las chocolatinas están en fecha, ¿eh?,
son de este año.


;-)











































lunes, 4 de febrero de 2013

Opalina







El vidrio opalino o vidrio lechoso (milk glass) es un vidrio 
opalescente o semitraslúcido, blanco lechoso o de color, 
soplado o prensado en una gran variedad de formas.

También es conocido como opalina.






Fue fabricado por primera vez en Murano a principios del siglo XV 
y popularizado en Venecia durante el siglo XVI.






Se presenta en colores azul, rosa, amarillo, marrón, negro y blanco, 
que es el más popular y que le da nombre






Las dos preciosas piezas de las imágenes son de herencia 
y están pintadas a mano sobre opalina blanca.







Me encantan las huellas que el tiempo ha ido dejando en ellas: 
la pintura desgastada y alguna que otra grieta. 

Pero siguen mostrando la belleza de su talla y la delicadeza de su transparencia.