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lunes, 15 de febrero de 2016

Hoy no es el día de los enamorados...



No es que no me guste celebrar el Día de San Valentín. Lo que me gustaría es
que todos los días fueran el día del Amor, o mejor dicho, que cualquier día, sin
razón alguna, porque sí, tuviéramos con nuestros seres queridos esos detalles
especiales que solemos dejar para fechas especiales como el día de los
enamorados, el día de la madre o padre, incluso santos y cumpleaños.


Se espera que entonces pensemos de manera especial cómo agasajar a alguien,
cómo demostarle que lo queremos, lo cual por otro lado puede ser bastante
frustrante cuando el detalle o regalo es puramente comercial, elegido por
influencia de anuncios o campañas, y no digamos si no hay regalo, ni
felicitación, ni nada especial.


Soy de quienes prefiere cualquier detalle o sorpresa un día normal, tanto
a la hora de recibir como de agasajar, convirtiendo ese día en algo especial.

Hornear un día cualquiera unas galletas, con o sin forma de corazón...



Crear algún detalle romántico...


Descubrir en un escaparate aquel libro que te comentó le gustaría leer,
comprarlo y envolverlo cuidando los detalles...


Compartir un paseo descalzos por el parque...

Bueno, para ésto quizás haya que esperar pero también vale un paseo
agarrados de la cintura compartiendo un paraguas bajo la lluvia. ¿verdad?


O simplemente estar, entrelazar las manos, creando un momento
sólo nuestro, cualquier día...

Hoy, por ejemplo.



sábado, 14 de febrero de 2015

Candados de amor





Corazones, flechas, rosas rojas... son símbolos clásicos del Amor.

A ellos se ha incorporado con fuerza otro símbolo y ritual cada
vez más practicado: los candados del amor.

Esta tradición, consistente en dejar un candado identificado con nombres,
iniciales, fechas o frases en un puente, cerrarlo y tirar la llave al agua, es
una metáfora de la eternidad del amor y fue puesta de moda por la
novela de Federico Moccia, Tengo ganas de ti (2006), teniendo
como escenario el Ponte Milvio sobre el Tiber.

Muchas otras ciudades y muchos otros puentes se han convertido en
escenarios de este ritual amoroso.




Incluso en Ciudad Real, la población en la que viven mis padres.

Como os contaba aquí, hay un precioso parque con un lago
artificial presidido por una construcción en forma de proa de barco.




A la parte superior de esa construcción se accede a través de unas
empinadas escaleras metálicas que acaban en la propia proa, en la que
cada vez son más los candados del amor.

No me gustan las modas o tendencias en temas tan personales e
íntimos como los afectos.

No creo que vaya a colgar en ningún puente un candadito para declarar
mi amor eterno a alguien, prefiero algo más "nuestro" y personal, pero
no me negaréis que en este caso no sería un puntazo que te invitasen
a subir a esta construcción, te acercasen a la proa, pusieran para ti
la música de Titanic, te subieran a la barandilla, abrieseis los brazos
al viento, pusierais un candado, tirarais la llave al agua y así, como
quien no quiere la cosa, vivierais en primera persona una
sesión doble de cine...

Todo ello pensando que nunca nadie antes había declarado su amor
eterno de una manera tan única y original, ¡claro!




¡Feliz día del Amor!















lunes, 9 de febrero de 2015

Farolillos de papel para ambientar San Valentín





Las posibilidades del papel en el mundo de las manualidades es
inmensa, tantas como tipos de papel, texturas, gramajes, colores...

Hace poco compré un papel de hornear que me encantó por su color blanco
nacarado y su textura encerada. Enseguida pensé en utilizarlo para algún
DIY y lo primero que me vino a la cabeza fueron las maravillosas
creaciones de Marjorie Colas, evocadoras y llenas de encanto.




De entre ellas, siempre me fascinaron sus farolillos para velas
de té con luces led y me dispuse a hacerlas a mi manera con el
nuevo papel de hornear.




El papel viene en pliegos del tamaño del hueco de la bandeja de horno.
Lo doblé a lo largo y empecé a cortarlo en tiras de medio centímetro.
Podría hacerse con tijera pero sería un trabajo ímprobo y los cortes
no quedarían tan perfectos.

Yo utilicé una cizalla de rodillo que me traje hace tiempo del estudio
de mi padre y que es muy útil para manualidades con papel.

Señalicé con washi tape el tope del corte y fui haciendo tiras.





Marqué luego a la mitad y dividí en dos la pieza. 





Puse cinta adhesiva de doble cara en la base y uní los extremos.

Ya sólo quedaba peinar los farolillos y anudarles un cordón en
la parte superior.




La parte más difícil estaba hecha. Ahora sólo tenía que buscar las
velas de té electrónicas guardadas en algún recóndito lugar
de mi pequeña casa. Tan recóndito que no las encontré.

Lo que sí encontré fue una vela electrónica de formato clásico.
Tras rezar infructuosamente a San Cucufato y preguntarme de
qué sirve ser compulsivamente ordenada, me decidí a hacer
otro farolillo con la vela encontrada.




En este caso doblé el papel a lo ancho de manera que las tiras fueran
más largas y, en vez de anudar un cordón, puse tres.




Y con los tres farolillos (dos sin luces que tendréis que imaginar) monté
un pequeño y romántico rincón ideal para tomar una copita de
cava y festejar San Valentín que ya está a la vuelta de la esquina.




La tarjeta de felicitación es de la serie mensajes divertidos de
el tarro de ideasdivina, ¿verdad?









viernes, 6 de febrero de 2015

Galletas de mantequilla para San Valentín





El símbolo de este mes está por todos lados, el corazón.

Recordé que tengo un molde para cookies que compré hace
mucho tiempo en California y que sólo había utilizado en dos
ocasiones, una para hacer corazones de chocolate y otra para
crear un adorno navideño con pasta de papel que podéis ver
pinchando aquí.

Se trata de una preciosa pieza artesanal firmada, realizada en
arcilla, y pensé que ya era momento de utilizarla para su uso original.




La receta de la masa de las galletas de mantequilla que suelo hacer
ya la compartí con vosotros (aquí).

Los ingredientes utilizados: mantequillla, azúcar, huevos, harina,
levadura, sal y canela en vez de vainilla en esta ocasión.







Mezclamos la mantequilla, que habremos dejado anteriormente a
temperatura ambiente durante unas horas, con el azúcar.

Añadiremos después el huevo, la sal y la canela, batiendo
todo hasta que quede integrado.




Echaremos la levadura en la harina y las mezclaremos, incorporando
poco a poco esta mezcla a la anterior y trabajando bien la masa.




Haremos una bola con la masa, la envolveremos en film transparente y
la dejaremos en el frigorífico durante unas cuatro horas.




Pasado ese tiempo, enharinamos el molde para evitar que la masa
se quede pegada y lo vamos rellenándo.





Dispondremos los corazones resultantes en papel de hornear sobre
la bandeja de horno y la introduciremos a una altura media,
horneando hasta que las galletas adquieran ese tono doradito
tan apetecible y la casa se haya llenado de irresistible
aroma a mantequilla.




Y de este modo nada complicado ni costoso habremos conseguido
unas riquísimas galletas de mantequilla en forma de corazón para
agasajar a nuestros seres queridos el día de San Valentín.

Una manera frugal de celebrar con la que participo en los findes de







viernes, 30 de enero de 2015

Mini álbum de scrapbook para San Valentin * DIY





Estamos a punto de entrar en febrero, mes del amor, por lo que mi
aportación a los Findes Frugales de Colorín Colorado de esta semana
es un pequeño trabajo handmade que podemos convertir fácilmente
en entrañable detalle para San Valentín.




Se trata de un mini álbum de scrapbook que he realizado a partir
de una baraja de cartas en desuso.

Necesitaremos básicamente la baraja, un perforador de agujeros
pequeño, una remachadora de ojales metálicos, cordón, tijeras,
papeles y pequeños recuerdos o adornos que tengan un significado
especial para la persona a la que vayamos a agasajar.





Comenzaremos perforando una de las cartas con dos agujeros
equidistantes de los laterales largos si queremos un álbum
apaisado, o de de lo laterales cortos si decidimos hacer
un scrapbook tipo libreta.

Yo me decidí por el formato apaisado.

Podríamos utilizar una taladradora normal para practicar
los agujeros pero el resultado es siempre mejor con una
perforadora de agujeros pequeños que podemos encontrar
en tiendas de manualidades.




A partir de la primera carta perforada. iremos trasladando las
medidas y perforando las demás.




Pegaremos las cartas de dos en dos, dejando a la vista el reverso
con su característico dibujo.

Un gran descubrimiento para pegar materiales crafts ha sido el
aplicador de cinta adhesiva de doble cara. ¿Lo conocíais?

Es rápido, limpio y resistente: os lo recomiendo.




Con la remachadora de ojales metálicos (podéis encontrarla en las
asians shops), aplicaremos los remaches en dos de las cartas que
serán las que utilizaremos como tapas del álbum.




Después, ayudados de una aguja de lana, pasaremos un cordón
por los agujeros.

Para conseguir una encuadernación más duradera y original yo corté
el cordón a la medida que creí necesitar y así poder trabajar con ambos
extremos, de modo que una vez pasado el cordón de agujero a agujero,
volví a pasar cada extremo por encima del lomo del álbum.




Finalmente, tras tensar el cordón pero dejando la holgura necesaria
para abrir fácilmente el álbum sin que los ojales se rajen,
lo anudaremos en el centro de una de las caras.




Ya sólo nos queda ir añadiendo en la cubierta y las hojas de nuestro
miniálbum pequeños adornos y detalles que lo decoren y cuenten
nuestra especial historia. 







De este modo hemos conseguido un detalle encantador, handmade,
lowcost y personalizado para sorprender gratamente
a la persona amada.

¿Os gusta?