El DIY que os muestro hoy no lo hice esta semana, ni la anterior... Lo hice
hace dieciocho años para el cuarto de Javier y permaneció colgado allí
hasta hace cuatro años en que nos mudamos de casa.
Aprovechando la mudanza, el dormitorio de mi hijo pasó de ser un cuarto
infantil a uno de adolescente y guardé en el altillo aquellas cosas de las que
no quise desprenderme por tener un significado especial, entre ellas este DIY.
Se trata de enmarcar fotografías combinadas con trabajos de costura, algo
que ahora es tendencia, como coser o bordar sobre las propias fotos
También mi madre, poco tiempo después, enmarcaría una fotografía del
pequeño Javier utilizando la tela de rayas azul y blanca con que
decoramos su cuarto.
Además le hizo un cubre-cuna de punto y tela, así como un cojín con
bordado enmarcado en la misma tela.
El verano anterior a nacer Javier hicimos un largo viaje por California, yo
estaba embarazada aunque aún no lo sabía.
A lo largo de la carretera de la costa parábamos para descansar, admirar
el paisaje y tomar fotografías.
Las ardillas y las gaviotas campaban a sus anchas y estaban acostumbradas
a las visitas por lo que se dejaban fotografiar tranquilamente, especialmente
las ardillas a las que ofrecías algún fruto seco y se acercaban raudas.
Mientras yo les mostraba la chuche deseada para que se levantaran sobre
sus patas traseras, el papá de Javier hacía fotografías y el resultado me gustó
tanto que al preparar el cuarto del pequeño pensé en enmarcarlas y quise darles
un toque infantil haciéndo un paspartú con una frase bordada imitando letras de
colegio a base de puntadas sencillas e intuitivas, sin modelo.
¿Os gusta el organizador de hilos?
Es otro DIY que ya compartí con vosotros aquí.
Tendría que haber puesto una cartulina blanca tras las fotografías porque
con el tiempo la tela ha ido dejando entrever el tablé de la trasera de
la enmarcación, pero incluso así tiene su encanto.
Por su parte mi madre hizo un trabajo maravilloso con el marco de tela
que cosió y bordó para Javier.
Tanto que mi hijo me pidió que no lo guardase y lo tiene aún en su cuarto.
El cubre-cuna lo utilizamos a veces como mantita de sofá y el cojín
también sigue realizando su función. Hay piezas que son atemporales y,
en cualquier caso, sé que Javier quizás quiera recuperarlas para el cuarto
de sus niños: el domingo ese pequeño de la fotografía cumple 18 añazos
y dentro de algunos más quizás estas creaciones vuelvan a cumplir
su función en un cuarto infantil.
Las piezas de mi madre requirieron mayor trabajo y coste de materiales,
pero la mía fue baratita y fácil de hacer: ideal para compartir
en los Findes Frugales de Marcela Cavaglieri, donde seguro
encontramos mucha más inspiración.
¡Feliz fin de semana!











































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