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jueves, 8 de noviembre de 2018

Cocina de temporada. Otoño





Tengo que admitir que no me gusta cocinar, lo hago por necesidad y siempre
corriendo. 

Por eso, desde que mi hijo Javier está fuera (si me seguís en Instagram
sabréis que este curso está estudiando en Illinois) apenas cocino. Como
alimentos poco procesados y mucho de ellos crudos en ensaladas, bowls,
smoothies... Algún filete a la plancha y huevos cocidos es para lo único
que enciendo la placa. Así que, sin buscarlo, he perdido seis kilitos a lo
que creo ha contribuido también los larguísimos paseos que me doy
por Madrid. He ido en varias ocasiones andando desde mi casa, al lado
de Plaza de Castilla, a Callao (5,7 kms según Google maps), volviendo
también andando, lo que hacen unos 12 kms porque no voy en linea
recta sino que me desvío a la búsqueda y captura de espacios bonitos
que disfrutar y compartir luego en el blog o las redes. He empezado a
buscar nuevas zonas aunque ahora con el frío suelo hacer una parte
andando y otra en transporte público.

Pero hay alimentos que sí me motivan a meterme en la cocina y, aunque
no a guisar, sí a utilizar el horno, sobre todo en otoño.

La calabaza y el boniato asados son dos de ellos y los horneo para preparar
cremas, algún bizcocho, como toppings en bowls o guarnición en platos.




La semana pasada me tomé unos días de vacaciones y fui a visitar a mi madre.
Hicimos una buena compra de hortalizas, entre ellas calabazas que adornaron
la mesa de la cocina durante unos días y cocinamos después de Halloween. 

Sacamos su libro de cocina, deshecho de tanto utilizarlo, y algunos de sus
cuadernos de recetas. Cuando estoy en su casa me siento más motivada a
cocinar y es un placer compartir con ella estos momentos. Quizás también
porque, al no tener que ir a trabajar y disponer de tiempo para comprar,
arreglar los alimentos y cocinar, lo que cotidianamente es una obligación
se convierte en un momento agradable y slow.






Para hacer pasteles y purés horneo la calabaza, el boniato e incluso las
zanahorias a la papillote, envueltos en papel de aluminio previamente
pelados, comprobando con un palito de brocheta que estén blandos en su
interior pero sin deshacerse. Antes los cocía pero en la cocción pierden
muchas de sus propiedades y sabor. 

Utilizo estas tres hortalizas, individualmente o mezcladas, tanto para cremas
como para bizcochos y os aseguro que salen riquísimos, además de ser más
saludables por su aporte nutricional y por necesitar menos azúcar que en la
receta de un bizcocho normal.




Para tomar como toppings en bowls o como guarnición en platos, troceo las
hortalizas y las horneo hasta que que estén blandas y doradas.







Ya compartí con vosotros cómo hago la base de los Buddha bowl (aquí),
todo en crudo y pasado por la batidora. Voy variando los ingredientes
según apetencia o temporada y en este caso no eché remolacha pero sí
manzana que están en su mejor momento.

Encima, semillas, pasas, aguacate y la calabaza y el boniato asados tal cual.




Para servirlo como guarnición de platos salados riego con un poco de aceite de
oliva virgen y salpimento con sal del Himalaya y un popurrí de pimientas.

Un acompañamiento exquisito con carpaccio de ternera, por ejemplo.
Y a vosotros, ¿os gustan estas hortalizas de otoño?


lunes, 2 de noviembre de 2015

Hojaldre de uvas y membrillo



¿Recordáis el centro de la mesa de otoño que preparé hace poco para el

Comimos muchas de las frutas con los quesos y como postre pero el membrillo,
la granada, castañas, nueces y gran parte de las uvas sobraron.

Las castañas las preparé asadas al horno otro día pues a Javier le encantan así.
Las nueces las suelo tomar en pequeñas cantidades todos los días.
La granada acabó en una ensalada de quinoa que otro día compartiré aquí.

Pero el membrillo no se puede tomar crudo. Mi madre prepara una rica
compota y sé que resulta laboriosa, por eso sólo compré un membrillo
que necesitaba para dar un toque de color al centro-frutero.

Y como no me gusta tirar nada y menos aún comida, decidí preparar un
hojaldre con el membrillo y algunas de las uvas. 



Tras pelar y cortar el membrillo, retirando la parte blanca y dura que contiene
las semillas, lo cocí con poca agua, un chorrito de limón y algo de azúcar hasta
que estuvo tierno.

Corté igualmente las uvas y le di un hervor en el mismo agua para darle
sabor y que soltara algo de la pectina que contienen.

Dejé reducir el agua de cocción hasta conseguir una especie de mermelada
sin fruta.


Extendí la masa de hojaldre y la pinché por el centro para evitar que el
interior del pastel de hojaldre se inflase.

Eché la salsa-mermelada sobre el hojaldre, dispuse encima el membrillo y
las uvas, doblé hacia el interior los extremos de la masa a modo de crostata y
con un pincel de cocina pinté por todo por encima con un poco de la salsa que
había reservado al efecto.

Después horneé a 200º a una altura media durante 20 minutos.


El resultado es un pastel de hojaldre riquísimo, sin demasiadas calorías
al no llevar excesiva azúcar.


Una manera de aprovechar esa fruta que no vamos a comer o que está
a punto de pasarse.


Una dulce manera de comenzar la semana, ¿no os parece?

jueves, 15 de octubre de 2015

Club de las mesas bonitas: mesa de otoño



Ya sabéis lo que me gusta cuidar la decoración de las mesas, hacer las
comidas apetecibles no sólo por sí mismas, también por el ambiente que
las rodea, invitando a compartir ese momento especial que es disfrutar
ricos alimentos, bebida y buena compañía.


Anabel de Acotío Decó también lo sabe y cuando me invitó a participar en
la nueva edición del Clubdelasmesasbonitas no lo dudé ni un momento.


Por las fechas en las que estamos no podía ser de otro modo: una mesa con
ambientación de otoño donde un frutero lleno de frutos de temporada es
el protagonista, el centro de mesa.

Cierto que es una pieza de porcelana con un color poco otoñal pero
precisamente por eso es rompedor y da protagonismo a los
colores y texturas de los frutos.

Membrillo, granada, higos, uvas, castañas, nueces... formando un
bodegón otoñal.


Aprovechando una estancia en casa de mi hermana dispusimos esta mesa de
otoño utilizando un magnífico wallpaper con estampado chinoiserie y textura
de pintura al óleo como camino de mesa.


Como no podía ser de otro modo el menú incluía crema de calabaza de
primero y una tabla de quesos con frutos secos, higos y uvas para picotear.

Todo regado con un rico caldo Ribera de Duero.





La vajilla es un clásico de Porcelanas San Claudio, la serie flores y frutas,
y la cubertería de bronce modelo bambú es un souvenir de Tailandia.



Os animo a visitar las propuestas de los otros blogs participantes en esta
edición del Clubdelasmesasbonitas, El invitado de invierno y

¡Bon appétit!

viernes, 2 de octubre de 2015

Cuenco hecho con una calabaza



Estrenamos octubre y el otoño se hace más patente en las hojas caídas, las
temperaturas algo más frescas y los nuevos productos de temporada en
nuestra cocina, como la calabaza, la reína del otoño.

Hoy, para los Findes Frugales de Marcela Cavaglieri, os traigo un DIY muy
facilito en el que la protagonista es la calabaza, pero no una calabaza tierna
sino la variedad del peregrino (Lagenaria siceraria) seca y curada.


Me la traje hace tiempo de casa de mis padres y la he disfrutado dos otoños
en un centro de calabazas de tela que ya pudisteis ver aquí.


Pero tenía ganas de hacer algo con ella y se me ocurrió un
pequeño bowl para guardar clips de escritorio.


El proceso es bien sencillo: cortamos la calabaza, con una sierra
pequeña se hace fácilmente.




Después la vaciaremos y limpiaremos.


Alisaremos la superficie interior con una lija fina y limpiaremos bien para
retirar todo el polvo.


Cubriremos con cinta de carrocero la superficie exterior para luego
pintar con spray.

Elegí Pinti Plus basic en un rosa flúor porque buscaba un resultado divertido,
pero en negro o dorado conseguiríamos una pieza más sofisticada.




Así luce en mi zona de trabajo.

¿Recordáis cómo hicimos el banderín (aquí)? 
Me gustó tanto el resultado que hice otro para mí.


He empezado a utilizar una línea cosmética que me tiene enganchada,
Crea-m, por su textura, su olor, su divertido packaging y la filosofía
positiva que desprende esta firma.

Ya os hablaré de ella más adelante para comentaros mis impresiones.


Disfrutad del día y de todo el fin de semana que tenemos por delante ;-)


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Temporada de naranjas





Noviembre es el mes en que comienza la temporada de naranjas en España.

Disfrutaremos de ellas todo el invierno en sus distintas variedades.
De su sabor y también de sus beneficios nutricionales y dietéticos.

La naranja es rica en citratos, previniendo la aparición de piedras en el riñón.
Contiene flavonoides por lo que su consumo reduce el riesgo de infartos y
aporta antioxidantes que evitan el deterioro del organismo por la edad y,
por tanto, el envejecimiento.

El consumo de naranja reduce los niveles de colesterol "malo" y ayuda
a regular la presión arterial,  previniendo pues los problemas
cardiovasculares.

Es una rica fuente de vitamina C por lo que es ideal para prepararse
contra los resfriados y mantener sanas nuestras encías.

Rica en fibra, favorece el tránsito intestinal y, por tanto, ayuda
a conservar la línea.



Si a ello añadimos que tenemos en nuestro país unas naranjas exquisitas,
que su árbol es ornamental y aromático, que sus bellas flores, el azahar,
son símbolo pureza y tienen propiedades terapéuticas, cómo no dedicar
un post a este producto tan nuestro.






Incluso cuando se trata de naranjas amargas, como las que hoy os
muestro en las fotografías, no tan apetecibles de comer tal cual,
podemos deleitarnos y mantener parte de sus propiedades
preparando mermelada.






Es mi mermelada favorita junto con la de moras y es muy fácil de hacer.

De momento os muestro la cosecha, a la espera de compartir pronto con
vosotros la receta.