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lunes, 8 de abril de 2019

Cómo hacer un neón de disco vinilo




Me he comprado un tocadiscos vintage ¡Ouuu Yeahhh!

Sí, estoy como niña con zapatos nuevos. Nunca tuve tocadiscos propio y
descubrí éste en la red muy baratito. Tiene forma de maletita y dos
altavoces delanteros. 

Me encanta su diseño pero tenía mis dudas sobre cómo sonaría, si es que
sonaba;-)

Y no sólo suena ¡es que suena genial!
Estoy tan contenta que he preparado un pequeño rincón de música en mi casa.
Un rincón low cost que hoy os muestro y hasta me he animado a hacer un DIY,
que últimamente los tengo muy abandonados.





Aquí veis el neón que he realizado a partir de un viejo disco de vinilo para decorar la pared.

Los materiales que he utilizado los tenéis en la foto siguiente: un viejo disco de
segunda mano (50 céntimos), un cable led neón que compré en Primark (5 €),
silicona caliente y un pincho metálico de brocheta.

Y el paso a paso es muy sencillo aunque requiere algo de paciencia: calentar
el pincho con un mechero, practicar un agujero en el disco de vinilo, dibujar
la palabra que queremos poner y, tras pasar el cable de luz por el agujero,
iremos pegando el cable con silicona caliente siguiendo el dibujo que hemos
hecho.

Para terminar, pegaremos la caja de pilas del cable en la parte de atrás y
fijaremos el sobrante de cable alrededor de ella.

Retiraremos los excesos de silicona cuando se haya secado y terminado.





He intentado dar a este espacio un toque girly vintage con una base rosita y
algunos toques verdes.

La alfombra la hice uniendo dos jarapas pequeñas que encontré en un asian
shop (total 9,90€) Están realizadas con restos de hilos y recortes de tela,
dejando algunos despeluchados. 

Me parece preciosa y más aún por ese precio ;-)





Los vinilos, el asiento rosa setentero y el cuenco de peltre de cobre alemán
(mediados del siglo pasado) los encontré en Rastro Reto por 1€ cada pieza 
¡No me lo podía creer!




Los cojines de terciopelo los encontré rebajados en la web de H&M, 3€ cada uno.





La macetita rosa con base dorada y la planta rosario (Senecio rowleyanus)
que están encima del mueble son de Primark. La planta es de plástico pero
está muy conseguida. Ya he tenido dos naturales de este tipo en casa pero
se me han muerto enseguida así que cuando la vi no dudé en comprarla.

Aunque nunca me han gustado las plantas de plástico cada vez las hacen más
realistas y he constatado que hay variedades difíciles de mantener en un piso
de ciudad así que me he dicho ¿por que no?




Los dos discos que compré, a pesar de ser viejos y venir un poco rayados, se
escuchan perfectamente. El grande es el que he utilizado para hacer el DIY
pero el pequeño no paro de ponerlo.

Echoes of Paris (Ecos de París) de George Feyer, editado por Vox Records en
USA en 1956, es un popurrí de canciones francesas de siempre. 

La portada es preciosa con el plano de Paris y esas letras. Cuando lo compré
por 1€ no pensé que tenía en mis manos esta joyita que en Amazón se vende
a partir de 16$

Cada vez me gusta más visitar estos rastros de segunda mano y encontrar
pequeños tesoros muy baratos a los que dar una nueva oportunidad.
¿Te pasa lo mismo?





Ahora quiero empezar a hacerme con una pequeña colección de vinilos de mi
música preferida.

No sólo en rastros, aún hay tiendas de vinilos que consiguieron mantenerse al
llegar las nuevas tecnologías y se han convertido en lugares de culto para los
amantes del vinilo.

Tengo la suerte de tener a mi hermano Miguel Ángel que las conoce todas
pues, además de un apasionado de la música, trabaja en el sector.

Hace poco tiempo estuvimos en Y qué viva Joplin!, heredera de la histórica
tienda de discos Toni Martin, abierta el año 1976 en el madrileño barrio de
Argüelles. Aún no tenía mi tocadiscos que si no Bowie se viene conmigo.

La verdad es que los discos de vinilo suenan de otra manera, quizás no 

mejor que los nuevos soportes con canciones remasterizadas, pero sí de 

modo más auténtico.


O será ese sonidito al principio y al final que lo hace tan evocador, quizás el
ritual de seleccionar, abrir y poner el vinilo en el tocadisco, colocar la aguja...



Ah! En stories de Instagram (aquí) he dejado un vídeo de mi rincón mientras
sonaba el tocadisco. ¿A qué suena genial? Y también podéis ver parpadear mi
DIY Vinyl.

¡Ouuu Yeahhh!




lunes, 30 de marzo de 2015

Mercados de pulgas de París



Ya os comenté que visitar los mercados de pulgas de París era uno de
los objetivos principales en mi viaje a la Ciudad de las Luces y de ahí
que dedicásemos un día entero a recorrer el más grande de todos:
Le marché aux Puces de Saint-Ouen.

Está algo alejado del centro, en la Porte de Clignancourt, pero se llega
fácilmente mediante la línea 4 del metro parisino.

El Mercado de Pulgas de Saint-Quen cuenta con más de tres mil tiendas
que guardan tesoros antiguos o vintages, así como pequeños restaurantes
y cafés que permiten tomarse un respiro y reponer fuerzas para retomar
la búsqueda de tesoros.


La zona más genuinamente "de pulgas" es Vernaison, con pequeños
puestos llenos de objetos antiguos, vintage o simplemente viejos pero
con encanto.

Conforma una auténtica ciudad con sus callejuelas identificadas por nombres
y números, a la que se accede por varias puertas que señalizan entradas a las
diversas zonas.


Alrededor de Vernaison han ido surgiendo edificios tipo nave industrial o
galerías con antigüedades u objetos vintage más valiosos y caros.


Todas las zonas son de lo más interesante pero debo reconocer que
la más auténtica y con encanto es la de Vernaison.

Hagamos un pequeño recorrido fotográfico por ella y lo entenderéis.







Imaginaos esa tienda de dos plantas cubierta de viña virgen en primavera,
toda verde, y la cantidad de pequeños tesoros por descubrir en cada puesto.


Una de las puertas de Vernaison da acceso a un gran patio presidido por la
nave donde la firma Habitat tiene a la venta sus piezas descatalogadas y
prototipos, convertidos ya en piezas buscadas.


El ambiente de este patio y sus tiendas es más desenfadado y juvenil.
Cuenta con un bistrot de lo más agradable: la buvette.



Las galerías y naves aledañas a Vernaison ofrecen magníficas piezas
de anticuario, mobiliario vintage, ropa, comics...
















Imagino que para muchos ir a Paris y supeditar la entrada al Louvre o
a Notre Dame a la visita de mercados de pulgas será un pecado
imperdonable, pero todo va en gustos e intereses
¿no os parece?







lunes, 7 de julio de 2014

Una biblioteca y un jardín





Siempre he estado rodeada de libros...

Mi padre, lector compulsivo, tiene hoy día una biblioteca personal
importante fruto de haber buscado y adquirido libros de viejo y libros
nuevos que prácticamente ha leído en su totalidad.

Quienes me seguís habitualmente sabéis que ya no puede leer libros
físicos, ha perdido prácticamente la vista y de sus dos pasiones, pintura
y lectura, ha tenido que renunciar a la primera pero en absoluto a la
segunda gracias a su empeño y a las nuevas tecnologías.

Ahora sus libros tienen otros soportes, los lee en línea o los adquiere en CD.
Lee y relee porque ha vuelto incluso a hacerse con sus clásicos preferidos.

Su pasión por la lectura es tal que, teniendo en cuenta sus dificultades por
edad y por su problema de visión, ha conseguido un sorprendente nivel de
usuario en nuevas tecnologías.

Sus nietos son ahora sus profesores de informática, sus bibliotecarios
ordenando y colocando CD's. Aunque a veces se quejan de ser
bibliotecarios/lazarillos sé que en el fondo están orgullosos y que
recordarán estos momentos de manera especial en el futuro.




Desde siempre me han entusiasmado las bibliotecas, aunque nunca
hubiera pensado que se convertirían en mi lugar de trabajo.

Recuerdo que durante la carrera, mientras esperaba que me subieran
algún libro de depósito en la biblioteca de Geografía e Historia de la
Universidad Complutense de Madrid, donde estudié Historia Antigua y
Arqueológia y cuyas imágenes acompañan el post de hoy, pensaba en
lo aburrida que sería la profesión del bibliotecario.

Entonces yo me imaginaba excavando, decubriendo Sisapo, la antigua
ciudad ibero-romana responsable de las importantes minas de cinabrio
de mi pueblo que aún no ha sido fehacientemente localizada.




Pero la vida acaba llevándonos a veces por derroteros diferentes
a los que nos proponemos.

De la arqueología difícilmente se vive, la opción de decantarme por
la docencia la desestimé siempre (sé que no hubiera sido una buena
docente) y el mundo de las bibliotecas apareció entonces como alternativa
que me permitiría estar cerca del mundo académico y la investigación.

Así pues oposité a bibliotecas y descubrí un mundo infinito de
posibilidades para alguien inquieto e imaginativo como yo.

El mundo entero, el universo completo accesible en forma de libros.





Decía Cicerón...

Estoy totalmente de acuerdo con él: tengo la suerte de "tener" la
segunda biblioteca más importante del país, la BUC (Biblioteca de la
Universidad Complutense), situada en Ciudad Universitaria, un entorno
idílico, verde, lleno de árboles, plantas y flores.

Tengo una gran biblioteca y un gran jardín.

¡Realmente soy una persona afortunada!






Pero no es sólo mía, es una biblioteca de todos, cualquier persona
tiene acceso a ella, a consultar sus fondos, a disfrutar de su entorno.

Es una biblioteca pública, patrimonio de todos los españoles y de libre
acceso a cualquier persona de cualquier lugar o condición que tenga
inquietudes, ganas de saber, de descubrir...





¡Realmente somos afortunados de vivir en un país donde
el saber está al alcance de todos!


No lo olvidemos...