Crear un sencillo arreglo floral veraniego con el que dar un toque exótico y
tropical a nuestro hogar puede ser tan sencillo como hacerse con unas ramas
de hibisco florecido (Hibiscus Syriacus), fáciles de encontrar en vías y parques
públicos de las zonas templadas, y unas ramas de fresno (Fraxinus
excelsior), especie igualmente común en estas latitudes.
Una de las calles de mi barrio cuenta con un paseo lleno de hibiscos
que ofrecen gran profusión de flores blancas, rosadas y malvas.
A veces cojo algunas ramas florecidas que combino con otras de distintos
árboles, aunque tengo especial predilección por las grandes y simétricas
hojas del fresno con su intenso verde brillante.
Las flores de hibisco duran bastante y cada rama suele incluir muchos capullos
que irán abriendo fácilmente en el jarrón si les vamos cambiando el agua.
Las suelo mezclar en un solo arreglo, aunque últimamente prefiero formar dos
ramos, uno de cada especie, para poner en sendos floreros de cristal de Ikea
cuyos colores me tienen enamorada.
Quedan preciosos, ¿verdad?






















































