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lunes, 15 de febrero de 2016

Hoy no es el día de los enamorados...



No es que no me guste celebrar el Día de San Valentín. Lo que me gustaría es
que todos los días fueran el día del Amor, o mejor dicho, que cualquier día, sin
razón alguna, porque sí, tuviéramos con nuestros seres queridos esos detalles
especiales que solemos dejar para fechas especiales como el día de los
enamorados, el día de la madre o padre, incluso santos y cumpleaños.


Se espera que entonces pensemos de manera especial cómo agasajar a alguien,
cómo demostarle que lo queremos, lo cual por otro lado puede ser bastante
frustrante cuando el detalle o regalo es puramente comercial, elegido por
influencia de anuncios o campañas, y no digamos si no hay regalo, ni
felicitación, ni nada especial.


Soy de quienes prefiere cualquier detalle o sorpresa un día normal, tanto
a la hora de recibir como de agasajar, convirtiendo ese día en algo especial.

Hornear un día cualquiera unas galletas, con o sin forma de corazón...



Crear algún detalle romántico...


Descubrir en un escaparate aquel libro que te comentó le gustaría leer,
comprarlo y envolverlo cuidando los detalles...


Compartir un paseo descalzos por el parque...

Bueno, para ésto quizás haya que esperar pero también vale un paseo
agarrados de la cintura compartiendo un paraguas bajo la lluvia. ¿verdad?


O simplemente estar, entrelazar las manos, creando un momento
sólo nuestro, cualquier día...

Hoy, por ejemplo.



viernes, 15 de enero de 2016

Empaquetando souvenirs



La incorporación tras las vacaciones navideñas está siendo un poco dura
para mí: es la época de mayor movimiento en mi trabajo y a ello se ha
unido un virus gripal que me tiene realmente agotada.

En casa, entre lavadoras, organizar fotografías y poner al día mi correo no he
tenido apenas tiempo para nada más. Es lo que tiene estar desconectado de
la vida 2.0 durante tantos días: casi 300 correos en la bandeja de entrada
han tenido que esperar a que encuentre el momento para atenderlos.

Pero sí pude tomarme un rato organizando y empaquetando los souvenirs
que trajimos para familiares y amigos desde Marruecos, un momento
creativo y frugal para compartir en los Findes de Marcela Cavaglieri.


El rico y saludable desayuno de nuestro bed and breakfast nos dio ideas a
la hora de elegir algunos de los detalles que traeríamos: aceitunas y dátiles,
realmente deliciosos y que sabíamos iban a gustar a algunos miembros de
nuestra familia.


Javier eligió las aceitunas que sabe le encantan a su padre y sus abuelos.

Las compramos al peso y en casa las distribuimos en distintos botes a
los que añadimos una cubierta de tela cortada en zig zag y decorada
con sellos de estampar. 


Los nombres de los destinatarios con rotulador para tela e hilo de fibra
natural en color azul para sujetar la cubierta: ya tenemos nuestros botes
de aceitunas listos para entregar.


Yo elegí unos dátiles para mi padre: como es diabético siempre lleva un
paquetito de uvas pasas, ciruelas o dátiles en el bolsillo por si le da un
bajón de azúcar. 

Los dátiles de Marruecos son exquisitos y traje algunos que empaqueté en
una bolsa de papel kraft y anudé con cordón de lino y una rama de romero.


A mi madre, entre otras cosas, le traje un palito para miel en madera hecho
artesanalmente que he anudado a un bote de miel comprado aquí en España
pues aunque en Marruecos hay buena y rica miel, temí por la integridad del
recipiente durante el vuelo.


Los cuencos de cerámica, el azul de las aceitunas y el pintado a mano con
escritura árabe, ambos artesanales, me enamoraron nada más verlos y se
vinieron a casa conmigo.


De todos es conocida la tradición árabe de los baños públicos, Hamman, de los
que Chaouen cuenta con algunos que son visitados varias veces a la semana por
sus pobladores, a primera hora de la tarde por las mujeres y en horas más
vespertinas por los hombres.

Acompañados por el grupo de jóvenes españoles que allí conocimos, Javier y
yo finalmente nos decidimos a visitalos y fue una grata experiencia: el edificio,
el calor relajante y ver cómo se vive esta tradición por los propios habitantes.

En mi caso, mujeres de todas las edades y niñas con sus cubos, cazos,
jabones y paños con los que darse un buen masaje exfoliante y tonificador
mientras hablan, ríen y comparten. Al principio nos miraban curiosas pero
enseguida nos dieron indicaciones de lo que no hacíamos correctamente,
todo por señas porque sólo hablaban árabe.

Y en relación con esta antigua tradición árabe de baños os voy a hablar de la
tienda más exitosa de Chaouen, La botica de la Abuela (sí, en español), una
tienda de jabones, aceites, esencias, especias... que es un disfrute de aromas,
colores y texturas para los sentidos.

Está al lado de la plaza principal de la Medina y os la aconsejo sinceramente
si visitáis Chaouen y queréis haceros con buenos productos de cuidado
personal: la amabilidad, las explicaciones de las propiedades y características
de cada producto que pueden probarse in situ y que es la única tienda donde
no se regatea (ya os comenté cuánto me violenta tener que negociar el precio
cuando compro).

De allí traje un paquete de rosas de Marruecos para aromatizar y preparar té de
rosas. También me compré una cinta exfoliante de fibra natural para baño, así
como algunos jabones.

La bandeja de madera de cedro hecha a mano es una artesanía bereber.


Para mi madre pedí allí un paquetito de esas raras flores secas de vivos
colores que veis en las dos fotografías anteriores y que no son otra cosa
que flores de higo chumbo (hay muchísimas chumberas por la zona) secas,
tintadas y aromatizadas. Mi madre tiene un recuerdo de infancia con los
higos chumbos que nos ha contado en innumerables ocasiones y al
enterarme del origen de esas florecillas no dudé en traerle algunas. 

Pero resulta que no se vendían, que eran sólo para adornar y aromatizar
paquetes. Sin embargo no dudaron en prepararme un generoso paquetito
que no quisieron cobrarme. Al pagarles los productos que nos llevamos
intenté dejar propina pero no la aceptaron, algo realmente ajeno a las
costumbres comerciales de la cultura árabe.

El paquetito de la última imagen, con jabones, piedra pómez y un disco de
arcilla cubierto de ganchillo para exfoliar, fue el souvenir estrella: trajimos
varios y han gustado muchísimo.

Aún me queda mostraros algunos caprichos que traje para la casa, como
un puf o una alfombra con ese toque noretnic que nos encanta y por unos
precios que no os vais a creer. Digamos que con lo que me he ahorrado
comprando esos artículos allí casi he pagado la mitad del viaje...

Un punto más a favor para visitar la preciosa Chaouen, ¿no os parece?


viernes, 18 de diciembre de 2015

Pastel de zanahoria y calabaza



A finales de noviembre recibía en mi email un correo que me hizo feliz, feliz,
comunicándome que la mesa que monté para mostraros nuestro desayuno
internacional (aquí) había resultado una de las ganadoras del desafío

at{mine} es una comunidad online para los amantes del hogar y el diseño
cuyos miembros compartimos casas reales con estilo y las historias que hay
detrás de ellas, así como las tiendas donde  poder encontrar los artículos que
las decoran. Se trata de una plataforma de lo más inspiradora con miembros
tan destacados como Mornings Like These, que en este desafío actuaba
además como jurado.

Podéis imaginar mi alegría y lo motivador que fue descubrir que una de mis
producciones y sus fotografías habían conseguido un segundo puesto entre
tan buenos e internacionales participantes

¡Estoy que no me lo creo!

Además el desafío tenía premios patrocinados por Falcon Enamelware,
una firma clásica británica fundada en los años veinte del siglo pasado,
especializada en utensilios de cocina realizados en peltre (porcelana de
gran espesor fundida en acero), que ha sabido actualizar sus diseños y
añadir nuevos y atractivos productos para cocinar, decorar y vestir mesas.

Mi premio ha consistido en un set de platos para pastel (pie dishes) y
un mantel individual de lino, ambos en rojo, ideales para la decoración
de mesas navideñas.

Estaba deseando estrenarlos y hoy os traigo una receta sencilla y fácil,
ideal para compartir en los Findes Frugales de Marcela Cavaglieri.

Pastel de zanahoria y calabaza


Ingredientes, los que veis en la fotografía superior:

-3 huevos
-1 yogur natural (yo lo utilicé de soja)
-2 medidas de yogur de azúcar
-3 medidas de yogur de harina de fuerza
-1 medida de yogur de mantequilla
-250 gr. de zanahoria y/o calabaza
-1 medida de yogur de zumo de limón
-1 sobre de levadura

Pelamos las zanahorias y/o la calabaza que cortamos en tacos y cocemos
hasta que esté algo blanda pero no deshecha.

Vamos precalentando el horno a 180º con calor arriba y abajo.

Untamos el/los moldes con mantequilla y espolvorearemos con harina.

Mientras se calienta el horno, en un procesador, echamos los huevos,
batimos e incorporamos después la zanahoria y/o calabaza bien escurrida
volviendo a batir. Añadimos el azúcar y nuevamente batimos.

Luego añadimos el yogur, la mantequilla y el zumo de limón dando una
nueva batida.

Pondremos la mezcla en un cuenco grande e iremos incorporando la harina
mezclada con la levadura, poco a poco y removiendo bien cada vez hasta
conseguir una buena mezcla y que la masa quede fina y sin grumos.

Echaremos la masa en el molde o moldes. Yo utilicé los cuatro platos
para pastel de Falcon.

Horneamos durante unos 35 minutos sobre la bandeja de rejilla a media
altura del horno. Pasado ese tiempo, con un palito de brocheta pinchamos
para comprobar que el interior del pastel está hecho, si no, dejamos
horneando hasta conseguirlo.

Finalmente sacaremos los moldes y los dejaremos unos minutos hasta que
pierdan algo de temperatura. Luego desmoldamos y depositamos el pastel
sobre una rejilla para que se enfríe uniformemente.



El resultado os aseguro que merece la pena: tierno, suave y no excesivamente
dulce por lo que no resulta empalagoso.


A Javier le encantó y entre los dos dimos cuenta rápidamente de nuestro
pastel, que duró una merienda. Mi hijo me ha pedido que haga otro a pesar
de no ser nada goloso, lo que me indica que realmente salió rico, rico.

Los otros tres pasteles, en sus correspondientes platos, los preparé para
regalar. Uno de ellos a mis amigos Belén y Javier, proveedores de saludables
productos de su huerto urbano.

Otro ha sido para mis nuevos vecinos de planta. Siempre me ha parecido
entrañable la idea de recibir a unos nuevos vecinos "a la americana", como
en las pelis, llevándoles un pastel, presentándote y ofreciéndote para lo
que necesiten, pero nunca me había atrevido a hacerlo.

En este caso no sólo ha sido un detalle de bienvenida, también y sobre
todo de agradecimiento: últimamente he recibido bastantes paquetes y
aunque siempre especifico que la entrega la hagan por la tarde, parece
que no hacen mucho caso y suelen realizarla por la mañana. Verónica
ha tenido que acercarlos por la tarde.

Me pareció una buena idea agasajarles con uno de los pasteles, un molde,
el packaging original de Falcon y todo envuelto en el mantelito rojo a la
manera del empaquetado japonés con tela, Furoshiki.



Si os decidís a poner en práctica la receta, ya me contaréis el resultado.
¡Bon appétit y feliz fin de semana!



lunes, 23 de noviembre de 2015

Imprify, la app para crear álbumes de fotos desde tu dispositivo móvil



Tenía pendiente elegir el regalo de cumpleaños de mi sobrina Candela.
Quienes me seguís hace tiempo la conocéis y habéis ido viéndola crecer
porque ha hecho de modelo para muchos de mis posts.

Quería algo original y muy personal de modo que cuando Imprify me contactó
para probar alguno de sus artículos de fotografía impresa, vi en su photobook
un detalle ideal para regalarle.


Imprify es una aplicación gratuita para dispositivos móviles (smartphone,
tablets...) con la que poder crear fotoálbumes digitales, fotografías imantadas,
murales e impresiones de fotos de una manera sencilla y rápida a partir de las
fotografías que guardamos en ellos.

Esta app permite seleccionar fotografías tanto de la galería de fotos de
nuestro dispositivo como de cualquier otra aplicación de almacenaje o
publicación de imágenes que tengamos instalada en él: Instagram,
Facebook, Dropbox, Flickr...


El álbum está compuesto por veintidós fotografías a las que podemos añadir
pies de foto, así como incluir un título en la portada y una dedicatoria al final.

La calidad de la impresión y el acabado del libro son fantásticos: tapa dura y
encuadernación tipo tela en negro con un troquelado en forma de flor (el logo
de la marca) que deja ver las cinco fotografía que elijamos para la portada.

Viene en una bonita caja que nos llega con un packaging cuidado para
protegerla y evitar los posibles daños de envío.


El servicio de entrega es rapidísimo y en máximo tres días tendremos en
casa nuestro libro de fotografías o los productos que hayamos elegido.

El precio es bastante asequible: 19,90€ más 4€ de gastos de envío.

Pero, además, Imprify ha querido agasajar a nuestros lectores con un 20%
de descuento que conseguiréis introduciendo el código 5FAC49 al realizar
vuestro pedido (válido hasta el 30-06-2016)



He quedado sinceramente encantada, creo que no podría haber encontrado
un regalo mejor para mi sobrina

Candela está en esa edad en la que aparecen ciertas inseguridades...
Y yo me pregunto, ¿cómo es posible con esa piel y esos ojos?!!!!


Con el libro he querido recordarle lo bonita que es y su valía para
alcanzar sus sueños.

¡Tú lo vales, Princesa!



lunes, 12 de octubre de 2015

Taller de empaquetado creativo de El tarro de ideas



Hace unos días estuve en el taller de packaging creativo organizado
por Amazón en Impact Hub Madrid e impartido por Gema de
El tarro de ideas.


Gema es una mujer creativa a la que admiro y sigo hace tiempo. Me encantó
desvirtualizarla y constatar que es inquieta y expresiva en todos los sentidos:
difícil pillarla posando, es pura energía.





Nos estuvo enseñando a hacer paquetes con encanto, de esos que son
únicos y que convierten cualquier regalo en mucho más porque se
trata de pequeñas obras de arte en sí mismos.


Originales hasta el punto que da pena abrirlos, pero lo bueno es que son
reutilizables: se pueden abrir sin romperlos y son tan monos que pueden
decorar cualquier rincón.


Fue un taller de lo más relajante para quienes, como a mí, nos encanta
el craft y las manualidades.

Hicimos cuatro modelos pero son muchas las posibilidades y todas ellas están
recogidas en el libro de Gema, Empaquetado creativo, que puede adquirirse online.


Fotografía El tarro de ideas
En el stand contiguo al espacio del taller hice un gran descubrimiento, la
ilustradora Bruna Sedó: hizo un show de dibujo con pintura de maquillaje
en vivo que me dejó atrapada.



Os muestro con más detalle los envoltorios que hice en el taller.

Mi preferido es una caja/pirámide para la que utilicé una cartulina con
estampado tipo baldosa hidráulica.



¿No os parece una cucada?

Y no lo es menos el paquete en forma de clutch con un atado de lo más
original.


El paquete/bolsa es ideal para aquellos regalos grandes con formas difíciles
de envolver.

Los materiales para hacer envoltorios tan bonitos también podemos
encontrarlos en la tienda online de El tarro.

Como veis ya no hay excusas para presentar nuestros regalos con un
toque original y personalizado.